
Descripción
Un aplicador tallado en cuarzo blanco natural, frío al tacto, concebido para esculpir el rostro con la precisión de un movimiento de gemólogo. Su peso equilibrado y la pureza del mineral convierten cada pasada en un momento de calma.
Deslízalo por mejillas, mandíbula y contorno de ojos para activar la microcirculación, drenar la hinchazón matinal y favorecer la penetración de sérums y aceites. La dureza del cuarzo (7 Mohs) garantiza un contacto firme y una temperatura naturalmente baja.
Un ritual sensorial, diario, que reeduca los rasgos y despierta la luminosidad interior.