
Descripción
Un aplicador tallado en cuarzo rosa natural que transforma el aplicación del sérum en un ritual de masaje escultural. Su contacto fresco despierta el rostro desde el primer deslizamiento.
La piedra, templada por naturaleza, conserva una temperatura inferior a la piel y estimula la microcirculación superficial, favorece el drenaje linfático y difumina la retención matutina. Su mango ergonómico permite un masaje preciso en pómulos, contorno ocular y mandíbula.
Un objeto de tocador de belleza austera, destinado a durar toda una vida.